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View Full Version : El sexo antes de Colon


cerezas
13-12-2002, 06:50 PM
El sexo antes de Colón

Una sexualidad desinhibida, para la cual hacer el amor
era un acto de fe, fue satanizada con la llegada de la
Conquista, hace más de quinientos años. Con la llegada
de Colón ,desembarcaron el tabú, la culpa y criterios
cerrados que reprimieron la cultura sexual de los
pueblos americanos, para los cuales el sexo formaba
parte de la divinidad.

Antes de Colón, la cultura sexual de los pueblos
americanos se expresaba en menos inhibiciones y un
poco más de naturalidad, a juzgar por los testimonios
en cerámica, piedra, oro y pintura que lograron
sobrevivir al martillo, a la censura y a la doble
moral. Esparcidas por unos cuantos museos y galerías
dan cuenta de una época más
permisiva donde homosexualidad y travestismo no eran
condenables, el adulterio y la poligamia en muchos
casos fueron tolerados y las parejas daban un tiempo
de prueba antes de tomar una decisión tan dramática
como el matrimonio.
Rostros con aire de inocencia y éxtasis, mujeres
amamantando animales o en actitud de brindar sus
pechos colmados, manos extraviadas en surcos de piedra
volcánica, chamanes erguidos por su sexo moldeado en
cera y fundido en oro, son prueba elocuente de que el
asunto no se reducía a la función reproductora, ni sus
practicantes estaban precisamente angustiados por la
tarea de preservar la especie. Un lenguaje que hoy
forma parte de la arqueología.

Moldeadas en su mayoría por manos femeninas, las
piezas son el relato de una vida más placentera; la
única fuente de un tema que ha sido objeto de pudor,
de vergüenza, de comentarios vulgares, pero no de
estudio formal.


El morbo, como la sífilis, llegó por barco. La
información que existe sobre las costumbres sexuales
de los pueblos de origen está contada por los
cronistas de una cultura para la cual bañarse era
obsceno. El Santo Oficio cubrió el deseo de escarnio,
lo puso en penitencia y le dedicó dos de diez
mandamientos a las relaciones o intentos de relación
carnal. La era de los placeres se encontró con la de
los metales. El mestizaje no fue necesariamente
producto del afecto, sino de la desesperación.


En el gran mosaico de culturas que era América, unos
estimulaban lo que otros sancionaban. Los patrones de
conducta no eran los mismos para chorotegas o kurias,
para nicaraos o amaníes. En términos generales, el
sexo fue factor de cohesión social, de sinceramiento e
intercambio cultural. Un canje de energía, la unión de
la pareja cósmica, muchas veces ligada a la ceremonia
del fuego nuevo, a rituales de automutilación,
cosecha, siembra, etcétera.

Entre los chorotegas, la mujer estaba en libertad de
poseer varios amantes. Cuando deseaba sentar cabeza,
los reunía y les comunicaba su decisión de casarse,
Entre todos le construían una casa a su gusto; ella
era la arquitecta, la decoradora de interiores, la
abeja reina. Trabajar en conjunto sin saber quién
sería el agraciado. Al terminar, ella elegía uno por
marido y los demás aceptaban sin protestar.

Los chorotegas nada tenían que envidiarle a los
romanos. Llevaban una vida licenciosa al decir del
cronista Femández de Oviedo. En días de baile y
festejo, las mujeres podían acostarse con quien
quisieran, sin importar rango, estrato social o estado
civil. Estaban prohibidas las escenas y los celos -si
los había- eran arcaicos; una reacción fuera de lugar.
En época de cosecha, sin embargo, esta etnia que pobló
el Pacífico norte de Costa Rica y el sur de Nicaragua
se declaraban En veda. Como futbolistas en
concentración antes de un torneo, los hombres no
llegaban a sus mujeres, dormían apartados de ellas y
se abstenían de comer alimentos salados. Al parecer,
sal y deseo iban de la mano.


Los mochícas, asentados en el Valle del Moche a
principios de nuestra era, serían herederos de su
vocación artística. Famosos por sus vasos libatorios,
sus vasijas para tomar chicha y su abundancia de
poses, los mochicas fueron sucedidos por los chirmies
en el año 1200 después de Cristo, también en la región
andina. En esas coordenadas confluyen Perú, Colombia y
Ecuador, donde se desarrolló un refinamiento casi
oriental de la sexualidad. Escenas de sexo anal y
oral, de sodomía y masturbaciones sacramentales,
acompañando el acto con flautas de Pan; figuras
hermafroditas, fálicas, con o sin testículos,
representando eyaculaciones , monumentales en esa
relación que los indígenas establecían entre
fertilidad, agricultura, lluvia y pene. No hay nada,
al parecer, que los mochica y chirnúes no hayan puesto
en práctica. Las piezas chirnúes, mochicas y tumaco
son las más explotadas por ciertos museos que las
exhiben con tarifas especiales. Son estos pueblos "tan
dados a la sensualidad", influidos quizá por el
consumo de afrodisíacos, como sospechaba el padre
jesuita José Acosta.

Reconstruirlos hábitos sexuales de los antepasados,
quizás ayude a mejorar la educación sexual de su
dependencia